martes, 1 de abril de 2008

Ingenieros, mecánicos y otros animales

Siempre he sido de los que piensan que, cuando dices gilipolleces, al final acabas con el culo al aire. Veo ejemplos de ello día a día. Pero el que más gracia me hace es el caso Alonso.

Hace poco más de un año, el piloto asturiano probaba por primera vez en Mclaren (con el MP4/21). Fue en diciembre, en el último día de pruebas en Jerez. El coche, sin publicidad, lo mismo que el mono. Tres semanas después se presentaba, en Valencia, el MP4/22. El coche resultó ser un misil y muy fiable.

Como no podía ser menos, en España ya se hablaba de que Alonso había hecho un coche ganador, que si había indicado cómo hacer el monoplaza, etc... Cualquiera que sepa un pelín de F1 sabrá que los monoplazas empiezan a construirse en la temporada anterior. En el caso del MP4/22, en Julio (de 2006) ya estaba probando en el tunel de viento.
Eso, por lo que parece, a la gente no le importa un pimiento. O igual, ni lo saben. O igual, ni se preocupan en leerlo. Lo que ellos quieren decir es que Alonso ha diseñado el coche y santas pascuas (yo he llegado a escuchar que era Alonso quien decía cómo se tenían que hacer los motores en Renault).
Todo eso, junto con las conocidas declaraciones de Alonso de "yo he traido a este coche 6 décimas, y no las veo por ningún lado" (en referencia a que su compañero de equipo, novato él, le estaba cagando carrera tras carrera). Mi pregunta, aún sin respuesta, es dónde llevaba las 6 décimas: bolsillo, mochila, riñonera, mariconera...

De todas estas cosas se podía extraer, fácilmente, un hecho creible por la mayoría de fans de la F1 en España:
en Mclaren tiran el dinero en ingenieros: ya tienen a Alonso para montar el coche.

El problema de esa ristra de tonterías, trolas y medias verdades que rodean a Alonso aparece cuando el coche no va bien. Si el coche no va bien, pero Alonso es un ser superior, la única explicación es símple: los ingenieros no tienen ni puta idea.

Y eso es lo que está pasando a día de hoy: como el Renault no funciona todo lo bien que se querría (su paso adelante en efectividad ha sido menor que el de otros coches, como Williams, BMW o Red Bull), pues resulta que los ingenieros han diseñado mal el coche. Lobato no se cansa de decirlo, lo mismo que Gonzalín y Victor Seara.

Y resulta que, en esta ocasión, tienen razón. Para proteger a Alonso del monstruo que ellos mismos han creado, han tenido que recurrir a la verdad: los que montan y desarrollan un coche son los mecánicos y los ingenieros, no los pilotos. Eso es así desde hace una década, más o menos (cuando los túneles de viento y los CFD se hicieron ultrapopulares). Y cada día va a más. Y no hay ningún problema en reconocerlo.

Lo que pasa es que, diciendo eso, el mito Alonso se cae un poco de su pedestal de Dios entre humanos. El piloto se ha convertido, básicamente, en un hilo conductor entre lo que le pasa al coche y el ingeniero: si el coche subvira, el piloto se lo dice al ingeniero; si sobrevira, lo mismo; si los neumáticos no se calientan lo suficiente... no, en ese caso, viendo la telemetría, le basta y le sobra al ingeniero.

Que sepa reglar un coche no digo yo que no sepa. Pero de ahí a montarlo va un trecho muy, pero que muy, grande.

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Llevas mucha, pero que mucha raz�n en tus palabras. Estoy de acuerdo con lo que dices en tu post. ;)

7:43 p. m.  

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